Los Siete Dones del Espíritu Santo

 

El Espíritu no sólo está presente en ti de manera íntima, sino que también obra silenciosa y activamente para transformarte. Si respondes al Espíritu, sus dones se convierten en una experiencia real en tu vida.

 

Hay dos clases de dones del Espíritu. La primera tiene como propósito la santificación de la persona que los recibe. Son cualidades sobrenaturales permanentes que hacen posible, para quienes viven en gracia, el vivir en especial armonía con las inspiraciones que ofrece el Espíritu Santo. Estos son:

      sabiduría (que ayuda a valorizar las cosas del Cielo)

        entendimiento (que ayuda a captar las verdades religiosas)

        consejo (que ayuda a ver y a escoger correctamente el mejor modo

                        de servir a Dios)

        fortaleza (que da fuerza para enfrentar los obstáculos a una fe viva)

        piedad (que da confianza en Dios y un deseo de servirle)

        ciencia (que ayuda a ver el sendero a seguir y los peligros a nuestra

                        fe)

        temor del Señor (que ayuda a reconocer la soberanía de Dios y el

                        respeto que le debemos y a sus mandamientos)

 

La segunda clase de dones del Espíritu se llama "carismas". Son favores extraordinarios dados especialmente para ayudar a los demás. En la primera carta a los Corintios 12, 6-11, se mencionan nueve carismas. Son:

 

      el don de la palabra de sabiduría

        la palabra de ciencia

        la fe

        carisma de curación

        poder de milagros

        profecía

        discernimiento de espíritus

        diversidad de lenguas

        don de interpretarlas

 

Otros pasajes en San Pablo (como 1 Corintios 12, 28-31 y Romanos 12, 6-8) mencionan otros carismas.