El Vía Crucis
Oración a Cristo Crucificado
Mírame aquí, oh bondadoso y dulcísimo Jesús, postrado de rodillas en tu divina presencia, para pedirte y rogarte, con todo el fervor de mi alma, que te dignes grabar en mi corazón los más vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad; un verdadero arrepentimiento de mis culpas, y un propósito firme de enmendarme de ellas, mientras que yo, con el más grande afecto y dolor contemplo tus cinco llagas, teniendo presente, oh Jesús mío, lo que ya de antemano anunciaba de ti el profeta David: Han traspasado mis manos y pies, y han contado todos mis huesos. Amén.
Primera Estación: Jesús Condenado a Muerte
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Mateo: (27:22-23, 26)
Pilato les preguntó: "Y ¿qué hago con Jesús, a quien llaman Mesías?" Contestaron todos: "¡Que lo crucifiquen!" Pilato repuso: "¿Por qué? ¿qué ha hecho de malo?" Ellos gritaban más y más: "¡Que lo crucifiquen!" Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.
V. Dios no se reservó a su propio Hijo.
R. Sino que lo entregó por todos nosotros.
Segunda Estación: Jesús Carga con Su Cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Juan: (19:16-17, 19)
Entonces, al fin, se lo entregó para que lo crucificaran. Y con eso se hicieron cargo de Jesús. El, llevando a cuestas su cruz, salió para un lugar que llamaban la Calavera (en araméo, Gólgota). Pilato mandó también escribir un letrero y ponerlo en la cruz; decía: Jesús Nazareno, el Rey de los Judíos.
V. "El que quiera venirse conmigo"
R. "Que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga".
Tercera Estación: Jesús Cae por Primera Vez
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Del Profeta Isaías: (53:4-5)
A él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido. El, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos curado.
V. Dichoso el que, con vida intachable, camina según la voluntad del Señor.
R. Ojalá esté firme mi camino para cumplir tus consignas.
Cuarta Estación: Jesús Encuentra a Su Madre
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De las Lamentaciones: (1:10, 16, 12)
El enemigo ha echado mano a todos sus tesoros. "Por eso estoy llorando, mis ojos se deshacen en agua" "Ustedes, los que pasan por el camino, miren, fígense, ¿Hay dolor como mi dolor?"
V. "Hijo, ¡mira con que angustia te buscaba!"
R. "¿No sabías que yo tenía que estar en los asuntos de mi Padre?"
Quinta Estación: Jesús es Ayudado por Simón
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Marcos: (15:21)
Pasaba por allí de vuelta del campo un tal Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, y lo forzaron a llevar la cruz.
V. "Cada vez que lo hicieron con uno de estos hermanos míos".
R. "Lo hicieron conmigo".
Sexta Estación: Jesús Encuentra a la Veronica
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Del Profeta Isaías: (52:14; 53:2-3)
Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre ni tenía aspecto humano. No tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivara. Despreciado y evitado de la gente, un hombre hecho a sufrir, curtido en el dolor; al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada.
V. Recurran al Señor y a su poder.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Del Profeta Isaías: (53:6-7, 8)
Todos errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímines. Maltratado aguantaba, no abría la boca, como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, no abría la boca. Por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
V. Asegura mis pasos con tu promesa.
R. Que ninguna maldad me domine.
Octava Estación: Jesús Habla a Las Mujeres
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Lucas: (23:27-28, 31)
Lo seguía gran gentío del pueblo y muchas mujeres que se golpeaban el pecho y gritaban lamentandose por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: "Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí; lloren mejor por ustedes y por sus hijos. Porque si con el leño verde hacen esto, con el seco, ¿qué irá a pasar?"
V. "El Hijo del Hombre no ha venido a que le sirvan, sino a servir".
R. "Y a dar su vida en rescate por todos".
Novena Estación: Jesús Cae por Tercera Vez
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Del Profeta Isaías: (63:1-3, 5)
¿Quién es ese que viene de Edom, de Bosra, con las ropas enrojecidas? ¿Quién es ese vestido de gala que avanza lleno de fuerza? ¿Por qué están rojos tus vestidos, y la túnica como el que pisa el lagar? "Yo solo he pisado el lagar y de otros pueblos nadie me ayudaba. Miraba sin encontrar un ayudante, espantado al no haber quién me apoyara; pero mi brazo me dió la victoria".
V. ¡Qué hermoso son sobre los montes los pies del heraldo que anuncia la paz!
R. ¡Qué trae la buena nueva, que pregona la victoria!
Undécima Estación: Jesús es Clavado en la Cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Lucas: (23:33-34)
Cuando llegaron al lugar llamado "La Calavera," los crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: "Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen".
V. "Cuando me levanten de la tierra, atraeré a todos hacia mí".
R. Decía esto dando a entender cómo iba a morir.
Duodécima Estación: Jesús Muere en la Cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Juan: (19:29-30)
Había allí un jarro con vinagre. Sujetando a una caña de hisopo una esponja empapada en el vinagre, se la acercaron a la boca; cuando tomó el vinagre dijo Jesús: "Queda terminado". Y, reclinando la cabeza, entregó el espíritu.
V. "Si el grano de trigo cae en tierra y no muere, queda infecundo".
R. "En cambio, si muere, da fruto abundante".
Decimatercera Estación: Jesús es Bajado de la Cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Del Profeta Zacarías: (12:10, 11; 13:1)
Al mirarme traspasado por ellos mismos, harán duelo como por un hijo único, Y llorarán como se llora a un primogénito. Aquel día el luto de Jerusalén será grande. Aquel día se alumbrará un manantial contra los pecados e impurezas.
V. Ha bajado mi amado a su jardín.
R. "Ya vengo a mi jardín, a recoger el bálsamo y la mirra".
Decimacuarta Estación: Jesús es Puesto en el Sepulcro
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
De San Juan: (19:38-42)
José de Arimatea, discípulo de Jesús, pero clandestino por miedo a las autoridades judías, le pidió a Pilato que le dejara quitar el cuerpo. Pilato lo autorizó. El fue y quitó el cuerpo de Jesús. Fue también Nicodemo, aquel que la primera vez había ido a verlo de noche, llevando unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron de arriba abajo echándole aromas, como acostumbraban a enterrar los judíos. En el sitio donde lo crucificaron había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde todavía no habían enterrado a nadie. Como para los judíos era día de preparativos y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
V. A todos nosotros, al bautizarnos vinculándonos a Cristo Jesús.
R. Nos bautizaron vinculándonos a su muerte.
V. Aquel bautismo que nos vinculaba a su muerte.
R. Nos sepultó con él.
V. Para que, así como Cristo fue resucitado de la muerte por el poder del Padre.
R. También nosotros empezáramos una vida nueva.
V. Si por el bautismo hemos quedado incorporados a su muerte.
R. Ciertamente también lo estaremos a su resurrección.
V. Sabemos que Cristo resucitado de la muerte no muere ya más.
R. Que la muerte no tiene dominio sobre él.
Oración Final
Señor Jesucristo
¡Sea tu cuerpo nuestra salvación!
¡Y tu sangre, la liberación de nuestras faltas!
Por la hiel que bebiste a causa nuestra,
aléjese la hiel del demonio.
Por el vinagre que bebiste a causa nuestra,
encuentre su fuerza nuestra debilidad.
Por los salivazos que a causa nuestra recibiste,
el rocío de tu bondad nos cubra.
Por la caña con que fuiste golpeado,
se nos asegura la victoria final.
Por la corona tejida de espinas,
has hecho merezcamos una corona imperecedera.
Por el sudario en que fuiste envuelto,
revístenos con tu invencible poder.
Por la nueva tumba y por tu sepultura
volveremos a nacer en alma y cuerpo.
Por tu resurrección llamándonos a la vida
reviviremos y nos mantendremos derechos ante tu justicia. Amén.